jueves, 10 de mayo de 2012

24 años sin Pirri

En la línea de todas las pelis ochenteras que me he comido en los últimos tiempos, hoy me he descubierto melancólica y dispuesta a escribir una entrada homenajeando a un quinqui que murió un día como hoy (la noche del 9 de mayo de 1988), hace hoy 24 años. Sus papeles eran casi casi "himself": la forma de hablar, las pintas, el vocabulario... debía ser simpático, porque pese a lo dramático de todas las situaciones, a lo marginal y sórdido de todos los ambientes (que representaba en el cine pero vivía en carne fuera de la pantalla), su presencia daba un toque amable y alegre que despierta simpatía en las películas.


No pretendo hacer un post informativo serio porque, al igual que la mayoría de actores de estos films, sacados de ambientes marginales para representar papeles de sí mismos (con alguna excepción), y que siguieron viviendo de la misma manera cada vez que se terminaba el rodaje, la información es escasa y confusa. Tampoco parece que nadie se haya molestado en investigar sus vidas, que supongo que se pierden en las calles. En cualquier caso, allá va lo poco que he podido encontrar.


José Luis Fernández Eguía nació en una chabola de Madrid, no está claro si en el 65 o en el 67. Sus padres lo repudiaron porque, según he leído, no era hijo natural de su padre (era fruto de la relación de su madre con un americano), así que se crió con sus abuelos, en uno de los pisos de la Obra Sindical del Hogar del barrio de San Blas. Su abuelo recogía cartones en la calle. Dice la teoría más realista que conoció a Jose Luis Manzano en el casting de Eloy de la Iglesia y desde entonces fueron muy amigos. Otros cuentan que eran amigos ya de antes, e incluso hay una leyenda que dice que se acercaron al director a venderle algo que habían robado, pero ambas cosas me parecen un mito.

Trabajó en varias películas bajo la dirección de importantes directores (Navajeros, Maravillas, La mujer del Ministro, Colegas, El Pico II, De tripas corazón, La reina del mate, Caso cerrado, Se infiel y no mires con quíen, La estanquera de Vallecas, El juego más divertido). Su talento y naturalidad ante las cámaras es indudable (y difícilmente igualable), pero sus pintas y su forma de hablar lo encasillaban en papeles marginales. También participó en un programa de televisión, Querido Pirulí (con Fernando García Tola), como crítico de cine, lo que debía ser bastante cómico (el léxico era el mismo fuera que dentro de la pantalla).

Al igual que su amigo Manzano, no era un delincuente, si no un chiquillo de barrio más. Pero la droga entró en sus vidas. Enganchado a la heroína desde que tenía 15 o 16, el mono le empujó a dar algunos palos. Cuando rondaba los 21 lo detuvieron por asaltar a un chico en el metro (aunque las versiones también son confusas acerca de quién fue y qué pasó), y se intentó cortar las venas en comisaría cuando se enteró de que lo internaban en Carabanchel. El suicidio no debía ser lo suyo, porque pasó allí un tiempo, aunque fue poco.

Fragmento de Colegas, con Jose (inseparable Manzano) y Pirri. Esta película, en la que también trabajan Antonio y Rosario Flores, se hizo entre amigos, y los personajes (Antonio, Jose, Rosario y Pirri) tienen los mismos nombres que los protagonistas reales.


En los últimos tiempos conoció a una chica con la que se fue a vivir, y decía que quería dejar las drogas, encontrar un trabajo y salir de la calle, pero como se suele decir, el uso hace la costumbre, y los años enganchado no perdonan. También supongo que si se estaba intentando quitarse, el paso por la cárcel, que por aquellos 80 estaba llena de drogadictos, no debió serle de mucha ayuda.

Que murió de sobredosis y encontraron su cuerpo sin vida abandonado en un descampado, con sólo 23 años, no es más que un final sin sorpresa.


Como reflexión general, ya que estoy en modus filosófico-melancólico, me pregunto qué habría pasado si estos chicos hubieran sobrevivido a la heroína, a las peleas, a los enfrentamientos con la policía y al sida (que se pasaron entre amigos con el mismo compañerismo con el que compartían las jeringuillas, como procurando matarse todos por el camino, en suicidio colectivo). ¿Cómo sería mi generación, ya que ellos rondan la generación de mis padres? ¿Qué harían con sus vidas? No creo que hubieran llevado bien la sociedad actual, igual que no llevaron bien la que les tocó vivir. Así que quizás estén mejor así, en el recuerdo, sin pobreza, sufrimiento ni adicciones. Que nos despierten compasión por la miseria en la que les tocó nacer, de la que no supieron salir, y por la forma fugaz en que quemaron sus vidas cuando aún eran apenas niños. También cierta admiración, por ser capaces de vivir el lado salvaje desafiando a sus propias vidas, sin miedo a la muerte, sin convencionalismos. 

Y, sobre todo, que nos sigan emocionando y haciendo reír con el legado eterno que dejaron: sus películas.


Gracias, Pirri. Descansa en paz.

PD: después de escribir esta entrada me he dedicado a investigar la vida de los actores de los 80. Si estáis buscando información fidedigna podéis encontrar una biografía mucho más completa y ajustada a la realidad (ya que gran parte de lo que corre por internet y reflejé en esta entrada es falso) en los siguientes enlaces:
Biografía de Pirri (primera parte)
Biografía de Pirri (segunda parte)