jueves, 20 de diciembre de 2012

Hora de revolverse

"Soy del color de tu porvenir",
me dijo el hombre del traje gris.
"No eres mi tipo", le contesté.
Y aquella tarde aprendí a correr.

Recitaba el maestro Sabina en una de sus canciones que son todo poesía y desgarro. El título, Nacidos para perder, parece que no podía ser más apropiado en estos tiempos. No es de las mejores, pero llevo unos días con ella en la cabeza porque tengo la impresión que en España cada vez son más las personas se dan por vencidas, se visten de gris, se sientan en las escaleras a ver llegar un futuro de pan duro.

No hablo de manifestaciones, pancartas ni megáfonos. Me refiero al alma, al carácter, a la sonrisa necesaria (la interna) para afrontar la vida sin rendirnos. Imprescindible para ofrecer resistencia ante el fracaso. Porque si perdemos la esperanza, lo perdemos todo. Perdemos la capacidad de ver las oportunidades y las salidas, aplastados por nuestro desánimo y autocompadecimiento. También perdemos la luz inherente a cada ser humano, la que se refleja, la que se percibe, la que nos define ante los demás. Y comenzamos a oler a perdedor.


Por eso, porque por fin ya nos hemos desengañado, porque ya hace tiempo que entendimos que no será esa clase privilegiada que se hace llamar "políticos" la que nos saque de este hoyo y que los que eran ricos siguen enriqueciéndose a costa de la crisis (que no es si no el empobrecimiento del resto de los ciudadanos), ahora que hemos asumido que estamos solos, es necesario que nos renovemos.

Es hora de que nos sacudamos como un perro mojado todo el derrotismo que nos cala. Que tomemos decisiones, aunque sean duras, y pongamos manos a la obra. Que venzamos el pesimismo con imaginación y actividad. La que sea. La que se nos de bien. Ha llegado el momento de intentar algo diferente.

Y vale ya de tanta niebla, de tanto frío en los huesos, de tanto miedo, de tanta resignación. Estoy hastiada de hombres con traje gris.  Sabina, tampoco son mi tipo.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Huellas I

Emprendedores.

Hermosa palabra que esconde más miedo, dificultades, zancadillas y papeleo que gloria. Personas llenas de mérito que se plantan y se arremangan para la faena ante el desánimo general y la inactividad de nuestros políticos. Que patalean, muerden y arañan como un gato panza arriba. Que se niegan a pasar por el aro de la resignación.



Este viernes 21 de diciembre, a las 8pm de la tarde, se inaugura la tienda de animales Huellas, en la calle Julián Sanz Ibáñez nº13 (Zaragoza).



Encontraréis alimentos para vuestros peludos, complementos para ponerlos guapos, chuches, juguetes, desparasitarios... entre otras muchas cosas. Ofrecen servicio de guardería diaria, y también zona de autolavado para que no pongáis el baño patas arriba ;)

Haré fotos y pondré más información en otra entrada en cuanto esté abierta. Las dueñas son tres hermanas muy profesionales, encantadoras, valientes y luchadoras que seguro encuentran lo que necesitáis.

¡Vuestros gorditos las van a adorar!

martes, 18 de diciembre de 2012

Y ahora, ¿de dónde soy?

Soy consciente de que nací en España. Concretamente en Zárágozá, como decimos aquí. Cuando tenía catorce años, decía "co". Pese a que soy urbana y más bien de la zona centro, el escenario de mis años de post-adolescencia, inicio del desarrollo cognitivo y compresión del mundo, transcurrió en gran parte (y por elección) en los barrios rurales y suburbanos de mi ciudad. Por aquel entonces este era el mejor lugar del mundo. Poco ha llovido desde entonces, porque aquí en Zaragoza no llueve ni para atrás, pero mucho ha debido llover en mí. Ya no me siento "en casa" cuando piso sus calles, incluso tras meses fuera. No sé porqué. Será el cierzo, que me vuelve loca de atar.

Pero sé que soy escocesa. Ni por nacimiento, ni por derecho, ni por convicción. Ni siquiera por simpatía (aunque también). Son las tripas. Diría que, si existieran las reencarnaciones, mi anterior yo era de allí fijo. Un scottish norteño de pura cepa, de corazón grande, indomable y lluvioso como las Highlands, que ahora se revuelve en mi interior tras haber recordado quién era.


Tengo claro que mi lugar favorito en el mundo es Porto. Después de visitarme en Edimburgo, mucha gente me ha puesto cara rara por esta afirmación, porque se supone que Edimburgo es más bonita. Digo yo que por eso existen los gustos. No pretendo ser objetiva. Esto no va de ser objetivo, ¿no?. ¿O sí?. Yo creo que esto de los gustos va más de sentimientos. Y hablando de sentimientos, yo lo siento, pero no hay nada, nada, que pueda compararse a la decadencia, el encanto y la vida de Porto. La amas o la odias. Yo la amo. No hablemos ya de la comida. No puedo considerarme lusa ya que desconozco el resto de Portugal (si bien esto es algo que pienso solucionar a corto plazo), pero digamos que sí que soy tripeira.

Para rematar, si pudiera elegir, si nada me detuviera, mañana me iría a vivir a Cádiz. Con lo puesto.

Y entonces, ¿de dónde soy?

Ciudadana del mundo suena muy bonito... pero es otra manera de decir "paria". No soy de donde vengo. Tampoco de adonde voy. No soy de donde estoy. Supongo que pedazos de mi alma se quedaron atrapados en cada uno de estos lugares, y como obviamente es imposible juntarlos todos en el mismo punto, siempre me faltará un pedazo del otro sitio. 

¡Pero qué cabeza! ¡Sí que hay un lugar donde está todo reunido! Curioso, el corazón. Lleno de sangre, todo músculo, tan pequeño como un puño... y capaz de abarcar tantas ciudades, tantos países y tantas personas a la vez.

Pues se acabó la reflexión, ya sé de dónde soy. Ya puedo dormir tranquila.


Buenas noches.

martes, 20 de noviembre de 2012

Beltane

Siempre me he sido un poco pagana, y por eso sabía que mi cumpleaños es la fiesta del Beltane, y no sólo el vulgar Día del Trabajador. Lo que nunca imaginé es que un día asistiría a esta celebración. Pero este año me pilló fuera, y descubrí que los escoceses celebran Beltane con alegría y devoción, como buenos y arraigados celtas.

Cuando digo festividad pagana, entiéndase efectivamente lo que todos estáis pensando: fuego, cuerpos (semi)desnudos pintados, música, tambores, danza tribal y litros de alcohol. Además, al menos en Edimburgo, se celebra en Holyrood Park, que no es ni más ni menos que una enorme zona verde virgen (nada de cómodos caminos, nada de llanura, nada de "parque") con montaña incluida en mitad de la ciudad, lo que incrementa el sentimiento de unión con la naturaleza y la sensación de que estás participando en un rito clandestino y que tras cualquier árbol puedes encontrar un druida, un hada, u otro ser mitológico quizás menos amistoso.



Si asistís con foráneos y pretendéis seguir su ritmo, haréis amigos tan intensos e inesperados como fugaces. Beberéis hasta perder el equilibrio primero y el conocimiento después. Olvidaréis el frío y el mundo, y entraréis en un universo fantástico de llamaradas y luces, personas disfrazadas de faunos, faunos disfrazados de humanos, tambores y cánticos que te hacen recordar quién eres en realidad. Y cuando la noche acabe y todo parezca posible, bajo la luz de la Luna, la Madre Tierra traicionera tenderá trampas a vuestros pies mientras trastabilláis de vuelta a casa, más vivos que nunca, con el corazón henchido de tradición proscrita y asesinatos en la hogera.

Feliz resaca.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Y llegó la agenda :)

Me pregunto si ponerme de fondo una alternancia de Extremoduro, Los Suaves y música tradicional Scottish me llevará a algún tipo de desorden mental. Alguno más, quiero decir.

Al meollo:

Ya hace un par de semanas que llegó la agenda, y aunque he intentado hacerle unas fotos más o menos decentes, aquí queda todo lo que he conseguido con mi limitada habilidad (entiéndase la presencia de un emoticono con carita decepcionada-avergonzada).




Es el tercer año que me compro una agenda de este tipo (en Ebay...) porque como soy un poco arárquica, no suelo empezarlas a principio de año. Ni con el curso escolar. Con lo que la mayoría de las que venden en las papelerías no me sirven: o me faltan meses, o me sobran. Estas no tienen las fechas escritas, empiezas tú cuando te da la gana (hay una barra en la parte superior para marcar el mes a boli, y la semana no tiene escrito el día).

Además el tamaño me suele encajar en lo que busco, tienen un montón de colores y... bueno, son más monas que las que suelo encontrar además de más económicas, para qué voy a decir otra cosa jaja

El mp3 acaba de saltar a Triana y mi cerebro empieza a cortocircuitar. Hasta la próxima...

lunes, 5 de noviembre de 2012

Scotland

Cuando volví de Edimburgo, me dije que escribiría unas cuantas entradas referentes a mi año allí, a mis experiencias, algunos consejos también, puede. No he podido. No es que no haya querido, o que no sepa por donde empezar. Es que hay demasiados sentimientos mezclados. En este mismo momento,  en que ya he terminado de escribir esta entrada y sólo estoy haciendo los últimos ajustes, me encuentro buscando una imagen que adjuntar, absolutamente incapaz de elegir entre mis archivos una sola que pueda transmitir, o siquiera acercarse a lo que siento, cuando pienso en Escocia. Esto es lo mejor que he podido escribir. Tal vez con el tiempo, con la distancia, algunas cosas sean más fáciles de explicar. Quizás no.


Supongo que cuando algo te atrapa de verdad, de manera irresistible, inevitable e inexplicable, y además no llega a estropearse nunca porque por una razón u otra acaba antes de que llegues a tener una mala experiencia, a formar un mal recuerdo, se queda en nuestro corazón para el resto de nuestra vida, como la memoria luminosa e imperturbable de un amor infantil.

Por eso se que parte de mi corazón pertenecerá por siempre a Escocia. La gente que conocí es maravillosa, y el día a día del año que he vivido allí también quedará en mi recuerdo como excepcional. La mezcla de razas, religiones y culturas siempre enriquece, y un año hablando y trabajando en inglés hace que uno se sienta orgulloso de sí mismo. Por si fuera poco, Edimburgo es una ciudad increíble, y muchas cosas han quedado fijas en mi memoria, como si hubieran sucedido ayer. Como si pudieran suceder ahora mismo, si bajara a la calle y tomara la dirección correcta. La Royal Mille y sus tiendas de recuerdos, un paseo por los jardines de Princess Street con el castillo recortado contra el cielo. El parque de los Meadows cuando hace buen día. El pequeño restaurante Hula, al final de Grassmarket.


Todo esto, desde luego, está muy bien. Pero no es eso, o al menos no es eso únicamente. De hecho, no es eso ni remotamente. No tiene nada que ver con la ciudad de Edimburgo, ni con sus habitantes, aunque indudablemente ambos han contribuido de forma directa al sentimiento. Es algo más difícil de concretar. Más visceral. Es algo que se me hace hincharme de orgullo cuando veo sus paisajes verdes y vírgenes, los lagos inmensos, los valles llenos de niebla, misterio y leyendas. Cuando recuerdo la humedad de su tierra bajo mis pies y sus cielos cuajados de nubes indescriptibles. Es la sonrisa melancólica que no puedo evitar cuando veo una falda escocesa. Un yo que sé que me ronda y me hace cantar "The Bonnie Banks of Loch Lomond" en el momento más inesperado y sin darme cuenta. Es algo que me retumba en el pecho y me hace un nudo en la garganta cuando escucho el sonido de una gaita. Es una ferocidad que me despierta un instinto profundo y olvidado, que me empuja a querer pintarme la cara de azul y blanco, a llenarme los pulmones con aire frío y puro y a gritar bajo la lluvia con toda la fuerza de mi garganta.

SCOTLAND, SCOTLAND, SCOTLAND!!!!

domingo, 21 de octubre de 2012

Recientes adquisiciones

¿¿Qué hago con todo este cable que me sobra?? Este era el tema que más me incordiaba últimamente. Soy de esas personas autistas que caminan por la calle y van en el bus con auriculares. Hasta ahora no había tenido problemas, pero los últimos que compré deben tener más cable que otros, porque me cuelga mucho y se me engancha con todo (mangas, botones...), provocando que se me caigan los cascos de las orejas a cada paso. Me intento apañar enredándolo alrededor del mp3 dentro del bolsillo, pero me molesta cuando quiero tocar botones. Qué incordio.

Pero amigos, no hay NADA en lo que los chinos no hayan pensado ya. Entre variadas monerías, me decidí por esta minúscula delicia:



Si, es un donuts :) Es de goma suave y mate, y dentro se le puede enrollar todo el incordioso cable que se quiera. Ahora en lugar de un metro de cable, lo único que cuelga entre el mp3 y mis auriculares es un mini-donuts.


También llevaba tiempo buscando un bolso con "cierre de médico", pero no había manera. En Ebay tenía algunos (de China, again), pero eran muy formales. Alguno salía a subasta, pero eran vintage y se quedaban  demasiado caros para mi modesta economía. Al final, un vendedor puso a la venta uno que me gustó, y ahora... es MIO!!! :)


















Es un poco pequeño para lo que suelo utilizar, y ser rígido no ayuda a que las cosas entren mejor. Además de momento destiñe un poquito. Pero me gusta mucho. Tiene una llavecita y todo :) Si buscáis cierres de este tipo, no tengáis prisa, este año deben haberse puesto de moda porque ayer mismo me compré otro en Pull&Bear, aunque de tela de cuadros y, esta vez, un  poco grande de lo que suelo utilizar jaja

El último apartado de esta entrada está dedicado a mis botas de agua. Son de la marca Crocs, y me las compré en una web que comenté en otro post, Javari.com. Este año en Edimburgo me vinieron de perlas (las compré ya hace unos meses, pero el blog estaba un poco dejado...), pero ahora viviendo en secano ya veremos cuánto las uso. Son muy cómodas y sobre todo ULTRA ligeras. Son rígidas, no flexibles, lo que es bastante curioso al principio. En general, son bonitas. Hay mucha gente fan de las Hunter, y allí en UK había muchos modelos, pero no me gustan nada. Parecen de "ir a matar cerdos", la suela me resulta feísima y encima pesan como un muerto. Para colmo de males, son caras.


















He subido dos fotos porque ahora de noche y con luz artificial si no, no se aprecia el color, pero quiero dejar constancia de mi odio visceral al flash. ¡Aggg!

La más reciente adquisición es la agenda de este año, pero todavía estoy esperándola porque el primer intento fue "fallido" (nunca llegó). Tampoco importa porque el vendedor me devolvió el dinero y además después encontré otra que me gustó más jijiji :) Tendréis imágenes cuando llegue, creo que está al caer. 

Y con esto y un bizcocho... me retiro a descansar, que esta madrugada me voy a Italia a visitar a mi hermana, y estaré fuera toda la semana :)

¡A la vuelta nos vemos!