miércoles, 16 de mayo de 2018

Por un mundo más limpio y sin tortura animal

Hace un tiempo que voy utilizando cada vez más productos cruelty-free, es decir, no testados en animales, y me gustaría compartir con vosotros los que sigo y pienso seguir reponiendo. La mayoría, también son veganos (no contienen productos de procedencia animal). Y ya si puedo elegir que sean reciclados, biodegradables o inocuos para el medio ambiente, mejor que mejor.

Hay muchas alternativas, solo hay que preocuparse en mirar un momentito. Hoy en día tenemos al alcance de nuestras teclas toda la información que deseemos. Para los extremadamente perezosos, aquí van un par de webs en las encontraréis un listado muy completo de marcas que no experimentan con animales (y se actualiza con regularidad): 

http://features.peta.org/cruelty-free-company-search/index.aspx

https://logicalharmony.net/cruelty-free-vegan-brand-list/

No sugiero para nada que haya que tirar todo lo que tenemos en casa, eso es un desperdicio y contaminación gratuita; la cosa es ir reponiendo lo que se nos va acabando por productos más respetuosos con el medio ambiente y más justos con nuestros compañeros de planeta, que al fin y al cabo no han elegido convivir con nosotros. Porque seamos claros, es inhumano torturar conejos para que nosotros nos divirtamos poniéndonos una sombra de ojos. Es absolutamente innecesario. No entro en el terreno de la experimentación médica, eso ya son arenas movedizas. Pero hablando de cosmética y maquillaje, no retrocedo ni un milímetro.

Así que, ¡allá van mis favoritos! Poneros cómodos porque este post va a ser largo de narices.

Para el pelo: A´kin champú de Aminoácidos de arroz y proteína de trigo (comprado en Lookfantastic). Es para pelo seco, pero hay varias opciones según sea el vuestro. Estoy muy contenta con él. Cogí también el champú en seco para esos días que aún no hay que lavar pero ya no está del todo limpio. Para estados de necesidad, me hago una mascarilla de aceite de coco y huevo/limón/aceite de oliva o DIY similar. Suavizante, tengo uno en la recámara de Lavera pero aún no lo he probado (estoy terminando el que ya tenía).


 

No es nada barato (el champú), pero no me lavo el pelo todos los días, así que me dura bastante y no me ha hecho duelo. Aunque hay marcas mucho mas económicas (cotillead en la web Ecco Verde), o si no queréis arriesgaros online, podéis probar alguna que tengáis más a mano: Lush hace champús y suavizantes muy interesantes (sólidos, en pastilla, con lo que le ahorramos la botella de plástico al medio ambiente y duran mucho más), y The Body Shop o Yves Rocher está prácticamente en todas las ciudades (aunque Yves Rocher no es completamente cruelty-free ya que ahora vende en China, y China testa todo lo que entra en su mercado con animales...).

En gel de ducha, ahora comparto y no puedo elegir, pero en cuando vuelva a correr de mi cuenta tengo decidido comprar pastilla de jabón, para evitar algún envase. Lo mismo para la lavadora y el lavavajillas: ya lo he hecho anteriormente y volveré a usar jabón fabricado en casa con aceite reciclado. Es un poco duro para la piel (o al menos a mí me reseca, quizás no soy muy buena fabricando jabones), pero para la ropa y los platos funciona fenomenal. Solo hay que hacerlo virutillas (con un rallador como los de queso) antes de ponerlo en la máquina. Así se matan dos pájaros de un tiro: evitar la contaminación de los detergentes industriales y también la del aceite de cocina. Además de envases varios, y el ahorro de no tener que comprar ninguno de esos productos. Un litro de aceite contamina mil litros de agua, y si investigáis un poco acerca de los detergentes convencionales os horrorizaréis al descubrir lo contaminantes que son también.


Para el rostro: loción hidratante y crema para el contorno de los ojos de Whamisa. Llevo varios años con esta marca y creo que he utilizado ya todas las hidratantes que tienen. Me gustan todas, pero en este tema soy de probar cositas nuevas (sin embargo, una vez que sé de un champú o un desodorante que me va bien, me cuesta horrores cambiar, y cuando dejan de fabricarlos clamo al cielo). Esta me gusta porque vienen 120ml por el mismo precio, en loción en lugar de en crema. No creo que repita con la de ojos, no porque no me guste, si no porque fue un capricho y no me parece necesaria.





Cuando la cosa alcanza niveles desérticos, ya que además de muy dura, tengo la cara muy seca, recurro al tónico hidratante de Klairs (ya es la tercera botella que gasto) antes de aplicarme la crema, o al aceite de argán de la marca Pranarom antes de irme a dormir (tienen un montón tipos de aceites, y los encontraréis en muchísimas farmacias y parafarmacias). Para limpiar el maquillaje, tengo el bálsamo de Heimish (este es el tercer bote también, me parece), que retira el maquillaje muy bien, y emulsiona con agua.

Salvo el aceite de argán (comprado en la farmacia), el resto lo he comprado en Ebay.




Maquillaje: Como ya he dicho, creo que esta es la tortura más gratuita e innecesaria que se le puede hacer a un animal. Hay muchísimas marcas que no testan en animales, tantas, que no hay absolutamente ninguna excusa. Las hay para todos, todos, todos los bolsillos: tan económicas como Kiko, Milani, Jordana, NYX, ELF, Colourpop, Makeup Geek o Wet n Wild, otras de gama media como Nabla, Zoeva, Ofra o Green People, y las hay también de lujo como Tarte, Charlotte Tilbury, Marc Jacobs o Kat von D. Algunas como Nabla o Inglot, entre otras, fabrican paletas magnéticas customizables, con lo que por un lado podemos personalizarlas a nuestro gusto y además, una vez terminado el producto, la idea es reaprovechar la caja con el mismo u otro producto que compramos sin envase (y eso menos que se desperdicia/contamina). 

Todas las que os he mencionado podéis encontrarlas, si no en tiendas físicas como Primor, en tiendas online muy fiables como Maquillalia, Lookfantastic, Beautybay o Asos




En brochas, Ecotools, Real Techniques, Sigma o Zoeva son todas marcas cruelty free, con un amplio abanico de precios y calidades.




Otros:

Pasta de dientes, gel de afeitar: los dos de Dr. Bronner. Esta marca tiene también jabones líquidos y en pastilla, productos para el cabello, limpieza del hogar y más, y son todos orgánicos, no testados en animales y biodegradables. Yo los compro en una tienda física aquí en Reykjavik, y una vez terminado el bote puedo acudir a rellenarlo, con un 20% de descuento respecto al precio inicial. Se puede comprar también por internet, tanto en Amazon como en tiendas como Ecco Verde y Vita33. El gel de afeitado no os sé decir que tal, pero preguntaré a Mr. Beast si os interesa. La pasta de dientes trae 140ml, el doble de cantidad que las habituales del súper. Me gusta mucho y la volveré a comprar.




Crema de manos y cacao: De Lavera, esta es la única marca, junto con Santé, que encuentro en alguna tienda de aquí. Me están gustando mucho, la crema de manos se absorbe en seguida y el cacao no es nada pegajoso y sí muy nutritivo.



En asunto desodorante aún tengo por gastar dos botes de los habituales, pero en Lookfantastic ya he visto varias opciones interesantes para probar cuando los termine.

Así que por favor, cuando necesitéis reponer algún producto, antes de volver a comprar, mirad qué opciones ofrecen las marcas listadas. Como veis, hay muchísimas, seguro que encontráis algo que encaja a la perfección con lo que buscáis. 

Entiendo que algunas cosas no son tan baratas como las del supermercado, pero  no estoy diciendo que tengamos que volvernos unos radicales, cada uno puede aportar su granito de arena en la medida de sus posibilidades. Quizás no tengamos el presupuesto para las cosas más caras, pero solo hay que mirar un poco: muchas nos van a costar lo mismo o incluso menos que las que veníamos utilizando. Otras directamente nos pueden suponer un ahorro, como hacer nuestro propio jabón en casa con aceite reciclado, usar pastillas en lugar de jabón de manos/ducha líquido (que nos durará más y evitará plástico contaminante al planeta), o, si es que aún no lo hemos hecho (si es el caso, reciban aquí improperios al más puro estilo capitán Haddock), acostumbrarnos a llevar una bolsa reutilizable con nosotros, en lugar de ahogar los ecosistemas con bolsas y bolsas y más bolsas de plástico.




Está en nuestra mano elegir qué y a quién financiamos. Y es nuestra responsabilidad proteger el planeta y los animales de este terrible cáncer en que se ha convertido la humanidad.


Asumámosla.

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