miércoles, 23 de enero de 2013

La llamada de la selva

Me encuentro, desde hace unos días ya, en este estado mental que me asalta regularmente y me inquieta profundamente. Creativo, desbocado, salvaje, rompedor, impulsivo, incorrecto y cuestionador, sin que me importe, disfrutándolo. Sería capaz de comerme el mundo sin usar las manos si me lo pusieran delante. Al mismo tiempo soy consciente de que en general en este estado soy más peligrosa que productiva, pues nunca tengo ante mí una tarea apropiada para saciar este apetito cuando me asalta. O quizás la relación sea la inversa, y si entro en este frenesí periódicamente es porque todavía no he encontrado en mi vida una labor que me apasione y canalize esta energía.

El verano pasado, en esta misma situación, me ofrecieron ir a Cabo Verde durante un mes, como Ranger, en un proyecto de protección de tortugas marinas. Era un puesto prácticamente voluntario, con una mínima compensación económica y alojamiento y manutención a cargo de la organización, pero había peleado para conseguirlo. Finalmente, no fui. Se juntó que para aquellas fechas tuve que volver a España porque mi abuelo estaba ingresado, y que seguía trabajando en Edimburgo. Tenía que dejar mi trabajo apresuradamente y sin preaviso, lo mismo con el piso, recoger igual de apresuradamente todas mis pertenencias y llevarlas a España, y desde allí viajar a Cabo Verde aún más apresuradamente, dejando en España a mi familia doblemente preocupada, por mí y por mi abuelo.

Pero ahora, y otras muchas veces después de aquella decisión, lo he pensado. Pienso que, al margen de los hechos objetivos que que he mencionado, tuvo también mucho peso en mí que la gente de mi alrededor, que sin duda me quiere, pensase que era un error, que era una locura, que no me llevaba a ningún sitio. ¡¡Maldita sea!! ¡¡Pero si es algo que haría pagando!! Quizás fuera una pérdida de tiempo, pero lo que era, sin lugar a dudas, era un mes. Fue una irresponsabilidad por mi parte dejar pasar aquella experiencia. Claro que es mucho más fácil decirlo ahora, a toro pasado como se suele decir. Quizás si hubiera estado fuera y mi abuelo no hubiera salido del hospital, me habría arrepentido.


Pero hoy, ahora, en estos días en que mi alma grita mucho más alto que mis neuronas, sé que lo que es una irresponsabilidad es saber que vamos a vivir solo una vez y dejar pasar las oportunidades que se nos dan de tener experiencias con las que soñamos. ¿Va a cambiar mucho mi trayectoria laboral por pasar un mes en Cabo Verde? ¿Y si cambia, pero para bien? ¿Y si no cambia en nada, pero me cambia a mi? ¿¿Es que acaso, en nuestro breve paso por el mundo, es menos importante el enriquecimiento de nuestro espíritu que orientarnos hacia un camino seguro pero anodino?? ¿Tan importante es de verdad el sueldo de un mes? ¿Es que no es un precio justo para una experiencia vital única? También me pregunto a veces porqué debo conformarme con una vida "normal", una vida como la de los demás, cuando no recuerdo haberla deseado más allá de la aspiración al reconocimiento por parte de mis semejantes. Y esto también me lleva a preguntarme si soy socialmente aceptable. Si conseguiré ser feliz y sentirme completa en este mundo constreñido de normas, o me limitaré a un paso modesto y gris, adaptado a lo que se espera de mi más que a lo que deseo.

En lo poco que llevo vivido, he aprendido algunas cosas. No son muchas, pero todas me han hecho cambiar de alguna manera. Algunas me han hecho más cauta, otras más impulsiva, y las menos, algo más melancólica. También he perdido miedos: el miedo a hacer la maleta y dejar lo que conozco, el miedo a la soledad, el miedo hacer cosas por temor a hacer el ridículo (el poco que tuve alguna vez), y también el miedo a dejar atrás gente que aprecio, aun sabiendo que quizás la vida nunca vuelva a cruzarme en sus caminos. He aprendido a valorar que ha sido maravilloso haberlos conocido, haber tenido el privilegio de compartir con ellos tiempo, espacio y complicidad en este inmenso planeta, en esta eternidad temporal, cuando somos seres irrepetibles. He perdido el miedo a dejar la seguridad de un trabajo, una casa, una ciudad, y a gente que ya considero "mía", para empezar de nuevo desde cero. A cambio he ganado uno, que me corroe y me sacude: el miedo a no tener tiempo de hacer lo que sueño, a no dejar ni un pequeño rayo de luz que marque mi paso por este mundo, en el tiempo que se me ha dado. En el que me queda.

Curiosamente, y aunque en mi opnión son más valiosas que cualquier experiencia laboral, ninguna de estas cosas puedo explicarlas en mi currículum.

Quizas suena a filosofía barata, pero quiero creer que si no tengo nada que perder, es que hay mucho que ganar. Por eso, señores, voy a solicitar mi admisión de nuevo en SOS Tartarugas, y si tengo la suerte de que vuelvan a admitirme, este verano iré a Cabo Verde a añadir a mi experiencia vital un sueño cumplido, a poner mi granito de arena en la conservación de esas maravillosas y antiquísimas criaturas que son las tortugas marinas. A tener el privilegio de verlas con mis ojos y tocarlas con mis dedos, con la certeza de que antes de que yo sea anciana, ya no habitarán nuestros mares, ya no compartirán mi mundo.

lunes, 7 de enero de 2013

Regalos de Reyes

¡Hola holaaa!

Entre una cosa y otra (para qué aburriros), los Reyes Magos me han pillado muy muy pobre. Como además de paupérrima soy optimista hasta la exasperación (o eso me gusta creer), me resisto a renunciar a la ilusión de los regalos. ¡¡¡Con lo que me gusta ver la cara de la gente cuando los abren!!! En resumen: este año, con presupuesto casi nulo y un pacto tácito de N-R (No-Regalos) en la familia, me he puesto manos a la obra con las manualidades una vez más.

Y esto es lo que ha resultado :)





Para hacer un regalo pobre (pero original y personalizado) como éste, necesitáis: 

- Una taza blanca (esta de IKEA me costó 1,55, pero tienen hasta por 0,75 :)

- Pinturas acrílicas.  No hace falta que compréis un gran bote de cada color, hay paletas con tubos de varios colores. Las conseguiréis en tiendas de manualidades (o en cualquier todo-a-100, por una miseria).

- Dos o tres pinceles. Seguro que tenéis alguno del Pleistoceno por casa. Si solo vais a hacer dibujos como éstos que he hecho yo, con dos (uno fino para los detalles y otro más mediano para los rellenos) es suficiente. Si queréis pintar la taza completa (por ejemplo pintar todo el fondo) quizás uno más grueso os sea más práctico. 

- Golosinas a gusto del destinatario.

- El envoltorio final que elijáis.


Y manos a la obra: 

1. Elegís un diseño. Yo he elegido a Totoro, pero podéis buscar un diseño de flores, Los Fruitis, rayas, topos, el nombre de la persona a la que vayáis a regalársela... lo que os de la gana, dependiendo de para quién sea y de vuestras dotes artísticas. Si no se os da muy bien pintar, elegid un dibujo plano (sin sombreados), que son más fáciles de copiar. También podéis pintar los contornos básicos con un lápiz antes de empezar, para al menos ubicar las formas y tantear las proporciones. 

2. Los acrílicos son muy sencillos de utilizar: sólo tened a mano algún bastoncillo de algodón, un trapo o papel y un vaso con agua. Si os salís es tan fácil como borrarlo con el paño o el algodón húmedo. Se seca bastante rápido y se puede pintar un color sobre otro corrigiendo errores anteriores. Sólo un aviso: el rojo generalmente emerge/traspasa en el "paso 3" (horno), así que si es posible evitad pintar sobre el rojo porque os alterará los colores finales. Evitad también el borde de la taza (la que pega con los labios al beber), ya que estas pinturas no son aptas para el consumo.

3. Una vez terminada vuestra obra maestra, dejadla secar unas horas. Cuando está bien seca, metedla al horno a 120º, unos 20 o 30 minutos. Ponedla dentro cuando el horno esté frío todavía, y cuando haya pasado la media hora dejadla dentro hasta que esté bastante fría, ya que el cambio brusco de temperatura puede romper la taza.

Y ya está: a partir de ahora el diseño de la taza resiste el agua :) Sólo queda rellenar con chucherías (si podéis encontrar Papás Noeles de chocolate, Reyes Magos o diseños navideños similares para aderezar, mejor que mejor), cubridlo con papel de regalo rojo o dorado, (¡o ambos!), un lazo y... ¡listo!


Si contáis con más presupuesto, podéis hacerlo con pinturas cerámicas, que resisten mejor el uso, e incluso darle una capa de barniz cerámico al final, para conseguir un acabado brillante. 

Pero eso en mi caso, ya será otro año :)


¡Felices Reyes a todos! :)

domingo, 30 de diciembre de 2012

Reflexión previa al 2013

Otro año más, termino dando la murga con este tema: 

Estamos presenciando una extinción masiva a causa de la actividad del ser humano.

Desde 1970 hasta 2007, se calcula que hemos provocado la extinción del 10% de las especies vivas sobre la Tierra. Se estima que si seguimos al mismo ritmo, en los próximos 100 años el 30% de las especies actuales estará en peligro de extinción. Lo voy a repetir, porque no sé si ha calado: ¡El 30%! de las especies sobre la Tierra estará en peligro de extinción debido a la agresión humana.

Los arrecifes de coral ocupan sólo el 1% del lecho marino, pero albergan una cuarta parte de todas las especies que habitan en los océanos. Un aumento de la temperatura de sólo 1 grado centígrado en el agua provoca el blanqueamiento del coral, o, en otras palabras menos poéticas, la muerte del arrecife. Hoy en día el 10% de los arrecifes de coral están ya muertos, y el 60% en riesgo debido a la actividad humana. Se estima que el 50% habrá muerto en 2030, junto con todos los seres vivos que se cobijan en ellos.

Arrecife de coral fantasma
Una tercera parte del total de los anfibios del planeta está en grave peligro de extinción debido a la destrucción de su hábitat, la introducción de especies invasoras y la propagación de enfermedades por el comercio internacional de especies.

El sapo dorado, ya extinto. Entre las causas más probables: la llegada de especies invasoras junto con el turismo y la introducción de un hongo que causó una epidemia entre los anfibios de la zona.
A día de hoy, hay un 30% menos de hielo del que cubria los polos en 1980, y la capa tiene la mitad de espesor. Los polos se calientan a una velocidad alarmante, lo que afecta a todos los ecosistemas, marinos (como el coral) y terrestres, e incluso si nos importan un bledo los ecosistemas, producirá un aumento en el nivel del mar que pondrá en peligro poblaciones humanas.

¿Necesitamos más razones?

Me alegra que la idea de "mundo" se haya encogido notablemente para nosotros, gracias a los aviones y a la facilidad para viajar. Pero me apena que los lugares salvajes, libres de la interferencia del hombre, se hayan reducido en la misma medida: más de un tercio de la superficie terrestre ha sido modificada por la acción del hombre, y aunque la productividad de los cultivos se ha multiplicado gracias a los avances tecnológicos, no sólo la población no ha dejado de aumentar, si no que además cada vez consumimos más por persona. Hace 60 años había unos dos mil millones de seres humanos en el planeta. Hoy somos alrededor de siete mil millones.

Mientras no tomemos conciencia de que somos responsables del mundo en el que vivimos, de que es nuestro hogar, de que es único y de que además no tenemos otro, estaremos perdidos. Por eso, cada aportación personal (el reciclaje, el control en el consumo de energía y de agua...) es importante para frenar la erosión que estamos produciendo como la plaga en que nos hemos convertido.

La Tierra de noche. Ampliad, ampliad: es impresionante.
Tengo un sueño desde niña: no quiero morir sin visitar el Amazonas. Más vale que me de prisa, porque espero encontrar todavía un lugar (medio) virgen y salvaje. Soy muy afortunada: tal y como progresamos,  las generaciones que me siguen no tendrán esta oportunidad en unos pocos años. El planeta ha tenido especies bellísimas que debido a la acción directa de la raza humana no volveremos a ver jamás. No dejemos que siga pasando.

Hoy ya sabemos cómo proteger a las especies, sabemos qué debemos hacer. 

Solo espero que lo hagamos.


Feliz 2013.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Casa nueva

¡Por fin firmamos el alquiler! ¡Ya no puedo esperar más! ¡¡¡DE VERDAD QUE NO PUEDO!!!

Se junta que aunque la cocina está completa y el dormitorio casi, el salón no lo está en absoluto. Tampoco el recibidor. Pero no nos atrevemos a comprar las cosas porque como la inquilina está todavía dentro no podemos tomar medidas, ni ver cuánto espacio tenemos, ni probar la disposición de los muebles. Pero vamos viendo cosas que nos gustan, e incluso nos vamos decidiendo por algunas, ¡y las que están de liquidación (encima de que tienen muchísimo descuento son el último artículo y no van a traer más) nos tienen con el corazón en un puño! ¡¡Es tan frustrante!! ¡Nos las van a quitar! XD

La mesa de comedor está siendo lo más sencillo: a los dos nos gustan rectangulares, de líneas puras, sencillas, de madera, robustas y queremos que sea extensible. Tenemos tantas opciones (y tan aceptables) en IKEA que creo que no nos vamos a romper la cabeza. La primera que vimos sigue siendo la primera candidata:
¡¡Que sosísima se ve en la foto!! ¡Jaja! Es para 6, pero puede extenderse para hasta 8 comensales, y reúne todos los requisitos por 149 euros. No hemos dejado de mirar, pero en otras tiendas de muebles son de un estilo más moderno: más pulidas, con detalles en cristal templado y/o sobre todo, más caras. Siendo que esta nos entró por el ojo desde el principio, está siendo fácil.

Las sillas que van a juego en teoría son estas:
De verdad. Aunque en la foto parezcan de otro color :) Esto aún está en marcha. Yo no me lo había ni pensado por el mismo tema: son sencillas, atemporales, son de madera maciza, valen 35 euros, son cómodas y encima combinan. Cheve no lo tiene tan claro así que seguimos buscando las candidatas ideales :) Aunque desde que pensamos la posibilidad de personalizarlas tapizando el asiento con alguna tela original parece que siguen siendo una opción probable, dado que hasta ahora los precios de otras con más presencia se nos van bastante.

Y luego está lo complicado... ¡¡ay, lo complicado!! No porque no estemos de acuerdo (¡qué fácil está siendo!) si no por lo que ya he comentado: hay cosas que nos gustan MUCHO y que están de liquidación, con lo que van a durar sólo unos días. Y nosotros hasta el 30 no tenemos las llaves... Estas dos cosas son las que nos están trayendo de cabeza, porque son las últimas y están con un 50% y 60% de descuento. Siempre es agradable comprarte algo bonito que no te podrías permitir de otra manera.

Mesa de centro rústica con patas de hierro
Tras unas dudas iniciales debido a su rusticidad, hemos decido que sí. Que entre unos muebles modernos da un toque de carácter. De hecho ahora mismo estoy llamando a la tienda para que me la aparten, porque como ya he comentado, era la última. ¿¿¡¡MALDITA SEA POR QUÉ NO COGEN EL TELÉFONO DE UNA **** VEZZZZZZZZZZ!!?? (Me imagino a alguien comprándola mientras mi llamada suena de música de fondo inútilmente jajaja). La cubierta es tipo libro, y se puede abrir exactamente de esa manera (si os fijáis se ven las dos hojas y la línea de central fija) y luego tiene dos cajones pequeños. La gracia está también en que la parte frontal es igual que la trasera.

Sillón orejero desde que planear dulcemente cómo dominar el mundo
¡Qué decir de el sillón! ¡Ohhhh! ¡¡Es precioso!! ¡Para hacer un rinconcito de lectura divino :)! Lo que nos tira para atrás son los colores, que nos obligan a cambiar la idea que nos habíamos hecho completamente. Incluso nos cuasi-obliga a pintar una de las paredes del salón, que va a rechinar. Por eso, nos lo estamos pensando un poco más. Lo malo es que cuanto más lo miro más me gusta... y es el último...

En fin, que entre que no me cogen el teléfono, el 60% de descuento de la mesa, el 50% del sillón, y el hecho de que sean los últimos, estoy haciendo nalgas de acero de tanto apretar el culo.

Ya os contaré.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Hora de revolverse

"Soy del color de tu porvenir",
me dijo el hombre del traje gris.
"No eres mi tipo", le contesté.
Y aquella tarde aprendí a correr.

Recitaba el maestro Sabina en una de sus canciones que son todo poesía y desgarro. El título, Nacidos para perder, parece que no podía ser más apropiado en estos tiempos. No es de las mejores, pero llevo unos días con ella en la cabeza porque tengo la impresión que en España cada vez son más las personas se dan por vencidas, se visten de gris, se sientan en las escaleras a ver llegar un futuro de pan duro.

No hablo de manifestaciones, pancartas ni megáfonos. Me refiero al alma, al carácter, a la sonrisa necesaria (la interna) para afrontar la vida sin rendirnos. Imprescindible para ofrecer resistencia ante el fracaso. Porque si perdemos la esperanza, lo perdemos todo. Perdemos la capacidad de ver las oportunidades y las salidas, aplastados por nuestro desánimo y autocompadecimiento. También perdemos la luz inherente a cada ser humano, la que se refleja, la que se percibe, la que nos define ante los demás. Y comenzamos a oler a perdedor.


Por eso, porque por fin ya nos hemos desengañado, porque ya hace tiempo que entendimos que no será esa clase privilegiada que se hace llamar "políticos" la que nos saque de este hoyo y que los que eran ricos siguen enriqueciéndose a costa de la crisis (que no es si no el empobrecimiento del resto de los ciudadanos), ahora que hemos asumido que estamos solos, es necesario que nos renovemos.

Es hora de que nos sacudamos como un perro mojado todo el derrotismo que nos cala. Que tomemos decisiones, aunque sean duras, y pongamos manos a la obra. Que venzamos el pesimismo con imaginación y actividad. La que sea. La que se nos de bien. Ha llegado el momento de intentar algo diferente.

Y vale ya de tanta niebla, de tanto frío en los huesos, de tanto miedo, de tanta resignación. Estoy hastiada de hombres con traje gris.  Sabina, tampoco son mi tipo.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Huellas I

Emprendedores.

Hermosa palabra que esconde más miedo, dificultades, zancadillas y papeleo que gloria. Personas llenas de mérito que se plantan y se arremangan para la faena ante el desánimo general y la inactividad de nuestros políticos. Que patalean, muerden y arañan como un gato panza arriba. Que se niegan a pasar por el aro de la resignación.



Este viernes 21 de diciembre, a las 8pm de la tarde, se inaugura la tienda de animales Huellas, en la calle Julián Sanz Ibáñez nº13 (Zaragoza).



Encontraréis alimentos para vuestros peludos, complementos para ponerlos guapos, chuches, juguetes, desparasitarios... entre otras muchas cosas. Ofrecen servicio de guardería diaria, y también zona de autolavado para que no pongáis el baño patas arriba ;)

Haré fotos y pondré más información en otra entrada en cuanto esté abierta. Las dueñas son tres hermanas muy profesionales, encantadoras, valientes y luchadoras que seguro encuentran lo que necesitáis.

¡Vuestros gorditos las van a adorar!

martes, 18 de diciembre de 2012

Y ahora, ¿de dónde soy?

Soy consciente de que nací en España. Concretamente en Zárágozá, como decimos aquí. Cuando tenía catorce años, decía "co". Pese a que soy urbana y más bien de la zona centro, el escenario de mis años de post-adolescencia, inicio del desarrollo cognitivo y compresión del mundo, transcurrió en gran parte (y por elección) en los barrios rurales y suburbanos de mi ciudad. Por aquel entonces este era el mejor lugar del mundo. Poco ha llovido desde entonces, porque aquí en Zaragoza no llueve ni para atrás, pero mucho ha debido llover en mí. Ya no me siento "en casa" cuando piso sus calles, incluso tras meses fuera. No sé porqué. Será el cierzo, que me vuelve loca de atar.

Pero sé que soy escocesa. Ni por nacimiento, ni por derecho, ni por convicción. Ni siquiera por simpatía (aunque también). Son las tripas. Diría que, si existieran las reencarnaciones, mi anterior yo era de allí fijo. Un scottish norteño de pura cepa, de corazón grande, indomable y lluvioso como las Highlands, que ahora se revuelve en mi interior tras haber recordado quién era.


Tengo claro que mi lugar favorito en el mundo es Porto. Después de visitarme en Edimburgo, mucha gente me ha puesto cara rara por esta afirmación, porque se supone que Edimburgo es más bonita. Digo yo que por eso existen los gustos. No pretendo ser objetiva. Esto no va de ser objetivo, ¿no?. ¿O sí?. Yo creo que esto de los gustos va más de sentimientos. Y hablando de sentimientos, yo lo siento, pero no hay nada, nada, que pueda compararse a la decadencia, el encanto y la vida de Porto. La amas o la odias. Yo la amo. No hablemos ya de la comida. No puedo considerarme lusa ya que desconozco el resto de Portugal (si bien esto es algo que pienso solucionar a corto plazo), pero digamos que sí que soy tripeira.

Para rematar, si pudiera elegir, si nada me detuviera, mañana me iría a vivir a Cádiz. Con lo puesto.

Y entonces, ¿de dónde soy?

Ciudadana del mundo suena muy bonito... pero es otra manera de decir "paria". No soy de donde vengo. Tampoco de adonde voy. No soy de donde estoy. Supongo que pedazos de mi alma se quedaron atrapados en cada uno de estos lugares, y como obviamente es imposible juntarlos todos en el mismo punto, siempre me faltará un pedazo del otro sitio. 

¡Pero qué cabeza! ¡Sí que hay un lugar donde está todo reunido! Curioso, el corazón. Lleno de sangre, todo músculo, tan pequeño como un puño... y capaz de abarcar tantas ciudades, tantos países y tantas personas a la vez.

Pues se acabó la reflexión, ya sé de dónde soy. Ya puedo dormir tranquila.


Buenas noches.